TAEKWONDO (2016) Marco Berger y Martín Farina

A FAVOR  

Tras el impás fallido de Mariposa (2015) en pro de una supuesta comercialidad, el argentino Marco Berger vuelve a lo que mejor sabe hacer, retratar la tensión sexual y el homoerotismo que tan buenos resultados le dio en Plan B (2009) y Hawaii (2013) Pero esta ocasión no lo hace solo, le acompaña Martín Farina que jugó en terrenos parecidos con Fulboy(2015) aunque con peor resultado.

Taekwondo es la historia de un grupo de hombres treintañeros que comparten unos días de vacaciones en la segunda residencia de los padres de uno de ellos, Fernando. Entre todos destaca la presencia aliena de Germán reciente compañero del anfitrión en las clases de Taekwondo que da título a la película y total desconocido para el resto de jóvenes.

Durante el metraje de la película suceden insulsas conversaciones, juegos pueriles, bromas absurdas en la piscina y visitas de algunas mujeres -una vecina y la novia de uno de los chicos- que nos sirve de marco para la tensión sexual y emocional entre los dos nuevos amigos. Una relación llena de dudas para Germán y el espectador, que no llega a tener claro las intenciones de Fernando hasta el final. Todo ello contado con la cámara centrada en la piel de los cuerpos, en las miradas furtivas, en los bañadores mojados, en esas toallas que se caen para insinuar más que mostrar, en esos rayos de sol que remarcan los torsos masculinos… Ejemplo de la mirada de dos cineastas que se ocupan de ensalzar el cuerpo masculino incluso en la escena de sexo heterosexual de uno de los personajes.

Con actuaciones realistas que no desentonarían en un reality televisivo, los directores nos hacen participes de un flirteo “in crescendo” que suscitan las mismas dudas en el espectador que en el coprotagonista Germán, llegando al final con la sensación de no poder más y desear un gesto o una respuesta rotunda  por parte de Fernando. Para saber si ésta llega finalmente, nada mejor que visionar “Taekwondo”

EN CONTRA

¿Qué puede contarnos Marco Berger y Martín Farina que no nos hayan contado ya?

Poca cosa, la verdad.

Tras cuatro películas y algunos cortometrajes en su filmografía, si exceptuamos Mariposa(2015), Marco Berguer parece no conocer otros temas que el del deseo masculino por parte de algunos hombres. Con Taekondo vuelve a la carga sobre él, con una historia que podría ser un remake de su anterior film Hawwaii(2013), pero con más actores. La línea argumental es: “A un chico le atrae su compañero de clases de las artes marciales que dan título a la película, pero no sabe si este deseo es correspondido”.

Para mostrarnos eso, que podría ser la línea argumental de uno de los cortometrajes que Marco Berguer rodó para la coral Tensión sexual(2012), necesitan 112 minutos que se hacen eternos al ocuparlos en mostrarnos a un grupo de treintañeros heterosexuales, llenos de tópicos en sus comportamientos y conversaciones de “machos alfa”, que bien podría ser un grupo de adolescentes o incluso de pre-adolescentes.

Tras ver la película, soportando algunos monótonos momentos que parecen sacados del video casero de un grupo de aburridos amigos, uno se pregunta ¿qué ha aportado Martín Farina, a parte de su labor como director de fotografía, al universo de Berguer? La respuesta es más que evidente si uno ha sufrido Futboy(2015), opera prima del primero. Farina ha intentado imbuir de realismo las imágenes del universo repetitivo de Marco Berger y lo cierto es que lo ha conseguido con una cámara cercana al documental en algunas escenas. Pero que esto sea positivo o negativo lo ha de decidir un espectador paciente, que sea capaz de sentirse recompensado con un final que en la proyección que éste que escribe asistió, arrancó los aplausos del público. Seguramente fruto de la desesperación vivida durante el metraje mezclado con la alegría de que este había llegado a su fin..