¿Qué se valora cuando se analiza el trabajo de un actor en el medio audiovisual? ¿Qué parte de los resultados es mérito del intérprete? ¿Todos los aspectos que influyen en  nuestro análisis son puramente cinematográficos? ¿Se juzga del mismo modo una interpretación coetánea que la de un clásico?..

Tomemos como ejemplo la labor de Ingrid Bergman en Stromboli(1950) de Roberto Rosellini, en la cual la actriz desempeña el rol de Karen*.

Sin entrar en el terreno de creación de personaje, es más, sin entrar siquiera en el ámbito cinematográfico, ya nos encontramos con una serie de cuestiones que nos influyen a la hora de evaluar el trabajo de la actriz sueca. Por un lado su físico que, más allá de gustos o valoraciones estéticas, nos está dibujando la presencia de la protagonista e influye, sin ningún tipo de duda, en que puede resultarnos creíble o no dentro de ese rol. Su semblanza nórdica de piel y cabellos claros que contrasta con las morenas y feúchas isleñas, en este caso concreto, va a favor de la historia que se cuenta. ¿Debemos desechar estas apreciaciones por miedo a resultar banales y por ser datos ajenos al control de la actriz, cuando se supone que es eso lo que estamos escrudiñando?

De un modo parecido, el conocimiento sobre su vida privada puede condicionar a la hora de juzgar la composición de la protagonista. Stromboli  es un claro ejemplo. La crítica norteamericana destrozó la película y el trabajo de la actriz debido a lo que consideraban un doble escándalo: La ruptura de la estrella con Hollywood en favor del “nuevo cine europeo” y el romance con el director italiano.

¿Alguien duda que en el visionado de la época influyeran estas cuestiones que poco tienen que ver con el hecho fílmico? Del mismo modo que la situación en sí, la experiencia de la actriz en un país extranjero, rodeada de desconocidos que no hablaban su idioma, seguramente fue un material vivencial muy importante del cual alimentarse en la construcción de Karen. ¿Debemos olvidarnos de ese entorno y centrarnos únicamente en lo que se transmite en la pantalla? ¿Puede hacerse o depende del momento en que uno se acerque a la obra? Evidentemente el paso del tiempo es importante y por fortuna, en algunas cuestiones, dan una distancia necesaria para despegarse de lo anecdótico, pero… ¿Una obra no es fruto también de sus circunstancias y de su tiempo? ¿O el trabajo interpretativo escapa de ello y únicamente debe ser tenido en cuenta desde una perspectiva cinematográfica? ¿Y qué engloba esta perspectiva?

Es un hecho que el producto cinematográfico es una labor de equipo en la mayoría de sus acciones y creo pertinente destacar que el resultado interpretativo no es ajeno a esta tarea de conjunto. Hay algunos datos que, perteneciendo al universo fílmico y afectando al resultado de la creación de personaje, no son controlados propiamente por el intérprete. Me refiero principalmente a la labor de otros departamentos de la producción. Quizás bastaría con transcribir los títulos de crédito  para evidenciarlos y comentar uno por uno, pero para no extenderme lanzaré únicamente unas preguntas abiertas a modo de reflexión:

¿Qué hay físicamente en Karen que pertenece a Ingrid Bergman y que parte es mérito de una peluquería y un maquillaje que potencian el realismo y la naturalidad? ¿El hábito hace al monje, es decir la ropa adecuada ayuda a que veamos al personaje y no a la actriz? Muchas veces algunos actores dicen haber encontrado la esencia del personaje y la forma de afrontarlo, al verse delante del espejo totalmente caracterizado. ¿La iluminación y en mayor medida la planificación no pueden batallar a favor o en contra del interprete? ¿Sería tan creíble y  fascinante el deambular físico de Karen por los callejones de la isla si se nos presentase en un montaje fragmentado en lugar de en largos planos? ¿Nos ayuda la música, en este caso de Renzo Rossellini, a interpretar las miradas y gestos de Ingrid Bergman en momentos determinados? Es más, abstrayéndonos y alejándonos de la película que nos ocupa, ¿qué aporta la carrera de la actriz, sus anteriores trabajos, a la presencia de la protagonista de esta película italiana? ¿No es cierto que hay una cierta clase, una leve sensación de tormento y de doloroso pasado que son heredados de sus roles en creaciones anteriores con directores como George Cukor o Alfred Hitchcock? ¿Los diferentes papeles de un intérprete son como capas de pintura y unos irremediablemente afectaran a la tonalidad de la siguiente?

Hay muchas más preguntas que me surgen al intentar captar la profundidad del trabajo de un actor, pero llevo casi 4000 caracteres en este texto, que no pretendía superar los 5000 y aún no he hablado del núcleo de la cuestión, del trabajo puramente actoral, de ese que lleva a una persona a ser otra. Y es que creo que uno de los mayores misterios del cine es ese, como algunos individuos son capaces de transformarse de tal modo que nos hacen olvidar que son actores trabajando.

¿Cómo nos lleva Ingrid Bergman a percibirla como Karen? ¿Qué herramientas utiliza? ¿Son el rosto, el cuerpo y la voz los elementos que hacen posible insuflarle vida a unas palabras planas escritas en un guión? Supongamos que sí e ilustremos el trabajo de la actriz desde ellos:

El rostro humano tiene 43 músculos lo cual nos da una idea de las miles de combinaciones expresivas que pueden llevarse a cabo para conseguir transmitir una emoción. Porque ese es el trabajo de Ingrid Bergman, hacernos participe de sus emociones como Karen, usando esos músculos. Y lo consigue con una expresión muy neutra de la primera parte de la película que poco a poco va endureciendo a medida que las situaciones le producen disgusto, llegando a un prolongado cierre de ojos y un leve jadeo respiratorio en las situaciones de crisis. Ese pausado parpadeo detiene la acción de la historia y nos indica que pasamos a un nivel superior de incomodidad de esta mujer. Gracias a gestos como este, en la mayoría de los momentos de la película no es necesario que hable para que creamos saber lo que piensa, es su expresión la que nos da toda la información.  Su rostro, acompañado por la postura de su cuerpo, levemente encorvado y echado hacia delante, los movimientos de este, ese caminar sin rumbo… No sé cuáles serían las indicaciones de Rossellini o la línea de trabajo de Bergman para buscar la motivación de la protagonista, pero en la mayoría de las escenas isleñas hay una corporalidad similar a la de un animal encerrado. Por supuesto esto es pura elucubración, pero no hay más que ver una de las escenas iniciales (24’’), la primera vez que ella se queda en casa sola, para ver en sus movimientos los de alguien que tiene una necesidad imperiosa de escapar, de ser libre, de expandirse. Ella es el otro volcán de la isla y también puede estallar en cualquier momento. Por eso se adivina en su interpretación una progresión, leve, pero ascendente.

Desde el momento en que pone los pies en la isla su comportamiento y por lo tanto sus gestos son de una naturaleza similar, pero con matices importantes y ahí radica el trabajo de una buena interpretación realista-naturalista, en pequeñas variaciones y detalles. He escogido una acción triplicada en la historia y la forma diferente de llevarla a cabo para resaltar este punto. Se trata de tres escenas en las cuales Karen se cepilla el cabello, es la misma acción, pero en tres momentos distintos: La primera vez es un cepillado vigoroso, pero calmado, acorde con la incomodidad inicial; después, hacia mitad del metraje, es un cepillado harmonioso y reflexivo ya que ella ha decidido dar una oportunidad a su joven marido que parece querer todo lo mejor para ella; y finalmente el cepillo es utilizado enérgicamente y con rabia, la situación le resulta inaguantable e Ingrid Bergman parece utilizar el utensilio para desahogarse. Son aspectos sutiles que demuestran que actuar no es únicamente realizar la acción sin más.

A parte del rostro y el cuerpo como armas del despliegue actoral, dentro del individualismo creador también se encuentra la voz y su utilización. Por desgracia, en el ejemplo que nos ocupa, me es imposible de valorar. La copia de la que dispongo, la única distribuida comercialmente en España, me crea serias dudas al respecto de que Ingrid Bergman no haya sido doblada. La mayoría del dialogo es en italiano y, aunque no sea mi lengua materna, no advierto acento de ningún tipo. Quizás me equivoco, pero prefiero no aventurarme ya que creo que la fuerza actoral de Ingrid Bergman y su creación es tan buena que incluso quitándole el sonido hace comprensible la historia.

Supongo que, aun habiéndolo pensado mucho, me dejo muchos aspectos a tener en cuenta sobre el trabajo de un actor y que tal vez debería haberme centrado en más en la tarea de análisis que en delimitar los diferentes frentes desde el cual llevarlo a cabo, pero me resulta una tarea complicada atacar si no sé desde dónde hacerlo.

*Stromboli es la historia de Karen (Ingrid Bergman) una mujer lituana que para escapar de un campo de refugiados italiano acepta casarse con el joven Antonio(Mario Vitale) que la llevará a vivir a una isla remota en la que no hay más que unos pocos aldeanos y un amenazante volcán. Ese paisaje rodeado de agua y lava se convertirán en la nueva “prisión” de la protagonista.