El encuentro de los espectadores con una película es muy parecido a las primeras citas entre dos pretendientes. Los hay que prefieren afrontar el encuentro sin saber nada de la otra persona, esperando ser sorprendidos – gratamente por supuesto, lo otro sería masoquismo- y descubrir lentamente lo que se encuentras tras un nuevo rostro o bajo una ropa determinada. Otros, en cambio, no soportan las clásicas “citas a ciegas” y desean saber todo de la persona antes del encuentro real. Para ello, en la “era Tinder” solicitan miles de fotografías de todas las maneras imaginables, audios y videos que muestren un mapa real con la localización exacta de cada lunar del cuerpo ajeno, dejando poco o ningún espacio a la sorpresa.

Si eres de los segundos, ya puedes dejar de leer, pero si eres de los primeros, te recomiendo fervientemente que vayas a ver Foxtrot, la nueva película del Israelí Samuel Maoz tras la fantástica Lebanon (2009)… Una cita a ciegas es la forma correcta de ir a ver esta película. Cuanto menos sepas de ella, más enamorado quedarás de este visualmente bello y duro tríptico separado dos interludios, uno musical y otro animado que aportan mucha poesía a un conflicto armado, el palestino-israelí- que no parece tener fin.

Arriésgate y no te la pierdas, de verdad. Es de lo mejor que hay en las salas en este momento y sé que eso es mucho decir en estas fechas.