A pesar de los muy apetecibles estrenos que llegaron el pasado viernes, día 23, a las salas de cine, mi cita cinematográfica de esa noche estaba cerrada desde hacía semanas: El estreno en Netflix de Mute de Duncan Jones, era la opción que había elegido.

No quiero que penséis por ello que soy de las que prefiere cine en casa antes que en las salas. No, yo para eso soy un poco antigua y, a pesar de mi asociabilidad galopante en los últimos años, sigo prefiriendo una sala oscura, un buen pantallón y un sistema de sonido de esos que si hay tiros parece que te tengas que agachar para esquivarlos. Pero los tiempos cambian y hay películas que no pasan, ni pasarán por salas y si una tiene interés en verlas, no le queda otra que aceptar las nuevas reglas del juego.

Pero ¿Por qué mi fuerte interés por ver la última película de Duncan Jones, además de por la presencia del “guaponolosiguiente” Alexander Skarsgard como protagonista y de la promesa de tener una estética visual cercana a Blade runner? Pues la razón es otra película del director, cuyo título es también una única palabra: Moon (2009)

Moon, junto con Ex Machina (2015) es una de las películas de ciencia ficción que más me ha impactado en los últimos años. Con una aparente sencillez construye una historia terriblemente terrorífica sobre cómo la ingeniería genética podría convertirnos en verdaderos peones-esclavos  al servicio de las grandes corporaciones. No os diré más sobre su argumento porque creo que si no la habéis visto, como diría mi hijo adolescente: “Ya estáis tardando”

Imaginad si es buena la película que me compré el dvd para verla todas las veces que quisiera  y como, algunas veces, mi proselitismo cinematográfico me lleva a hacer tonterías se la dejé a un amante que tuve para que la viese. Pues le debió gustar tanto como a mí porque nunca volví a saber de él, ni del dvd…  No tuve más remedio que volver a comprármela, esta vez en bluray. Y siento deciros que no os la pienso dejar porque ya he aprendido que el famoso dicho: “Es tan tonto el que lo deja como el que lo devuelve”, relativo a libros, también se puede aplicar a las películas.

Vale, vale… Ya sé que lo que queréis saber es que me ha parecido Mute, porque se supone que esto es algo así como un blog de crítica de cine, o de comentarios al menos… Pues bien… “Mute” es un poco decepcionante, o por lo menos lo ha sido para mí. Tiene un diseño de producción impecable, muy cercano al del Blade runner original, con esa fantástica mezcla de un mundo futurista con las estética de cualquier ciudad actual. Lo cual hace que sea una atmosfera creíble. Pero la historia intenta abarcar tantos frentes, desde varias líneas argumentales que se fusionan en la parte final, que una tiene la impresión de haber visto el resumen de una serie condensado en casi dos horas de metraje.

Una lástima porque te quedas con la sensación de que hay algunas buenas ideas, pero una gran indecisión a la hora de desechar todo aquello que no aporta nada.

Eso sí, hay unos cuantos guiños a su película Moon que me tocaron el corazón. Y es que al parecer las dos películas forman parte de una trilogía sobre un futuro distópico…

Yo, que soy mucho de perdonar tropiezos, estoy deseando visionar el tercer vértice, que espero me reconcilie con su autor.

(Texto escrito por Elvira Cordero para un antiguo proyecto. Elvira Cordero es una especie de “alter ego” que me persigue desde hace  años y que fue el germen de la autoficción en mi vida)